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Los ideólogos del macronismo: a los populistas se les frena con sus armas

París, 16 abr (EFE).- Ismaël Emelien y David Amiel son para Emmanuel Macron lo que Steve Bannon fue para Donald Trump, su sustento ideológico. Tras haber contribuido a la conquista del Elíseo, lanzan ahora una teoría del progresismo para combatir a los populistas usando sus propias armas.

"El populismo nos lleva veinte años de ventaja en el uso de los instrumentos más modernos para alcanzar el poder", asegura en una entrevista con Efe Emelien, de 32 años, considerado la eminencia gris de Macron y alérgico hasta hace poco a los medios de comunicación.

Desde el uso de las redes sociales hasta el análisis de los verdaderos problemas de los ciudadanos, los partidos tradicionales no han sabido adaptarse a los tiempos, dejando a los extremos repartir sus recetas, asegura.

"Ellos tenían vetados los medios tradicionales y, por eso, se dirigieron a los nuevos. De ahí nace su ventaja", señala Amiel, de 26 años, que firma junto a Emelien el libro-manifiesto "Le progrès ne tombe pas du ciel" ("El progreso no cae del cielo").

Aunque ya no trabajan en el Elíseo, aseguran compartir visión con Macron. Su salida, responden, persigue recuperar una cierta libertad de palabra que les permita defender el punto de vista que el presidente debe transportar al poder.

El diagnóstico para ellos está claro: izquierda y derecha tradicionales han creado unas expectativas en la sociedad que no pueden cumplir, lo que ha generado una frustración que ha encontrado consuelo en los populismos.

Frente a ello, propugnan un giro político basado en la experiencia que en otoño de 2016 derivó en la formación de "En Marche", el partido que llevó a Macron al Elíseo, que consistió en un diálogo directo con los ciudadanos.

Ante el fracaso de los viejos partidos, pero también de los sindicatos o medios de comunicación, el ciudadano tiene que situarse en el centro de las decisiones mediante el uso de todas las herramientas que el progreso tecnológico ha creado.

"Tenemos que crear nuevos métodos de comunicación con el pueblo. Es lo que fuimos capaces de hacer durante la campaña de las presidenciales, pero lo perdimos cuando llegamos al poder", señala Emelien.

Vivieron aquello como una auténtica revolución, una euforia colectiva que se llevó por delante a los partidos, a fuerza de confiar en el poder de convicción del ciudadano. "Cada afiliado era para nosotros un embajador con más credibilidad que los medios de comunicación", rememora.

Ahora, la labor consiste en recuperar aquel espíritu que se rompió tras los muros del Elíseo. "Para combatir el populismo no vale la actitud moralizante, que en cierta forma supone menospreciar a los electores. Hay que analizar las causas por las cuales gente que hace 30 años no votaba por esos partidos lo hace ahora de forma desesperada", señala Amiel.

El análisis no vale solo para Francia. "La idea es construir un progresismo internacional, europeo, que es nuestra identidad original. Creemos que es la única forma de triunfar. Lo que hicimos nosotros en Francia es válido para otros países", asegura.

Pero rechazan la idea de crear una red de partidos afines. Prefieren dirigirse directamente a los ciudadanos, como hicieron con "En Marche", formación en la que dieron la bienvenida a militantes de los partidos tradicionales sin obligarles a renunciar a su carné.

"Todos aquellos que compartan nuestro diagnóstico son bienvenidos, sean del partido que sean", asegura Emelien, quien considera que en el combate contra el populismo "hay una urgencia extrema".

"Si no logramos cumplir las promesas que hemos hecho, seremos responsables" de su auge, agrega.

Para Amiel, la llegada al poder del populismo "es catastrófica", por lo que propugna combatirles en su propio terreno.

"El populismo es una estrategia más que un proyecto. Allí donde han llegado al poder no van a lograr los resultados que prometieron y los electores se darán cuenta de que haberles dado la oportunidad no era la solución. Pero no sirve combatirles con las armas de ayer. Hay que renovar el método", afirma Emelien.

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