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Amores on-line

Cambia el mundo y nosotros cambiamos con él. Cambian nuestras nociones del tiempo y del espacio, cambia la forma en la que percibimos la realidad, cambian nuestras necesidades, y también, claro está, cambia nuestro modo de relacionarnos con los demás.

Y, en el medio de esa situación de cambio constante, el amor sigue allí, acechando, esperando. Mujeres y hombres de todas las edades buscan encontrar a la persona que les despierte ganas, alegría, deseo. ¿Pero cómo es esa búsqueda en la era digital?

Para muchos los modos tradicionales ya no funcionan. Y es que las apps de citas y las redes sociales son ahora parte central de nuestras vidas. Muchas historias de amor y de desamor nacen y se apagan dentro del mundo digital.

Se dice que en el mundo, por semana, un millón y medio de primeras citas se arreglan en Tinder. Y Tinder es sólo una de tantas aplicaciones que se utilizan para buscar con quién salir. Otras aplicaciones, como Happn, Grindr, Match.com, OkCupid, también cambiaron las maneras de conocerse y de, eventualmente, enamorarse.

¿Hay alguna diferencia entre conocerse en persona o a través de una plataforma digital? ¿Cuáles son los pros y los contras? Muchos investigadores se plantean el tema, e intentan dar respuesta a los múltiples interrogantes que estos modos de conocerse generan.

Nicole Ellison, profesora en la Universidad de Michigan, se abocó a estudiar cómo se presentan los individuos en sus perfiles de aplicaciones de citas. Según ella, estas apps "aumentan la cantidad de potenciales parejas y les permiten a las personas acceder a más información sobre esas potenciales parejas que la que tendrían en un primer encuentro cara a cara, como un bar o una fiesta".

Sin embargo, esta primera información que recibimos de manera digital no suele ser del todo veraz ni suficiente para afianzar y sustentar el deseo en una relación.

Eli Finkel, profesor de psicología de Northwestern University aclara que luego del primer encuentro, los efectos de las citas online son mucho más pequeños. Sostiene que es posible que la cantidad de otras posibles parejas haga que las personas sean menos proclives  a seguir saliendo con alguien que no termina de cerrarles.

Por otra parte, para Finkel, los algoritmos no son efectivos a la hora de predecir si dos personas se van a llevar bien. Sostiene  que una relación es una entidad muy distinta a las personas involucradas en ella. La química romántica parece ser imposible de predecir por adelantado, aclara.

Los algoritmos se basan en la información que proveen los participantes en sus perfiles. Pero esa información suele estar distorsionada. Los participantes suelen querer dar una versión mejorada de ellos mismos en su perfil. La profesora Ellison comparó el peso y la altura reales de 80 aspirantes a conseguir pareja en línea con lo que mostraban  en sus perfiles. Encontró que los hombres tienden a agregarse altura y las mujeres a quitarse peso.

Así es que esta primera imagen que recibimos del otro, es lo que el otro decide mostrar en su perfil. La realidad irá apareciendo poco a poco, a medida que la relación prospere. Y, especialmente, cuando llegue el momento de conocerse en persona.

El cuerpo real del otro, el tono de su voz, el olor, su modo de moverse, y su gestualidad, agregan una tridimensionalidad que el encuentro digital no permite evaluar. Así, afirma Finkel, a primera impresión en la aplicación no es suficiente para iniciar una relación.

¿Y qué pasa a la hora de separarse?
Ilana Gershon, profesora de antropología de la Universidad de Indiana, publicó un libro sobre rupturas de pareja a través de los medios digitales. En el mismo muestra que la digitalización también ha marcado los modos de encarar una ruptura sentimental.

"Tener todas estas opciones para terminar las relaciones ha hecho que las personas decidan separarse de nuevas maneras, y que tengan que tomar nuevas decisiones una vez que se separan, como qué hacer con los rastros de la pareja en Facebook, o si eliminar el número de los contactos del celular para no llamarla en un momento de vulnerabilidad o borrachera", comenta la autora.

Bloquearlo, dejar de seguirlo en Instagram, borrar sus fotos, espiarlo en las redes, dejar de ver sus historias, o por el contrario tratar de saber todo lo que hace, son algunos de los nuevos desafíos que aparecen en las rupturas amorosas. La realidad se ha expandido hacia lo digital y las huellas de una relación en internet suele ser tan poderosa como las marcas que ha dejado en el recuerdo o en la casa que han compartido.