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Coronavirus: responsabilidad social y cambio de hábitos

Llegó el coronavirus y sí o sí  hay que cambiar muchos hábitos. Es una pandemia, nos dicen. Eso significa que se trata de una enfermedad que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. Frente a esta situación y para impedir que el virus se siga propagando es nuestra responsabilidad social cumplir todas las normativas y recomendaciones de los Organismos de Salud nacionales e internacionales.

Para parar esta pandemia tenemos que parar nosotros. Es así. No hay otro modo. Para conseguirlo todos los gobiernos están tomando medidas excepcionales. Pero ninguna de estas medidas va a alcanzar si cada uno de nosotros no se hace responsable de cambiar lo que tiene que cambiar en su propia vida. Los hábitos y las costumbres que hasta ahora teníamos ya no sirven más. Hay que cambiarlos. Y hay que cambiarlos ya.

El coronavirus nos involucra a todos. De nosotros depende que se siga propagando o no. Necesitamos que el virus no se siga expandiendo y eso es trabajo y responsabilidad de cada uno de nosotros. Es ahora el tiempo de hacerlo. ¿Cómo hacemos?

Una de las normas fundamentales para detener esta epidemia es el distanciamiento social. ¿Qué significa eso? Eso significa que debemos mantener una distancia física con los demás.

Ya no se debe saludar con un beso ni darse la mano ni abrazarse. Si esta era nuestra costumbre hay que inventar otra, como saludar con una sonrisa, con un gesto a la distancia o lo que ustedes prefieran. Pero basta de besos y de apretones de manos y de abrazos.

También implica no ir a lugares donde se juntan demasiadas personas, ni en lugares públicos, ni en casas, ni en reuniones de ningún tipo. El virus se propaga de persona a persona y si las personas se reúnen, encuentra un caldo de cultivo perfecto para propagarse. Y eso es lo que no queremos.

La distancia física que debemos mantener con los demás en cualquier circunstancia social es de 2 metros. Se considera que a esa distancia el virus tiene muy pocas probabilidades de contagiarse.

Y por supuesto, lo más importante: quedarse en casa. Salir sólo por algo imprescindible. Aprovechar este período para hacer todo lo que tenemos pendiente en nuestro hogar. Tratar de resolver todo lo que se pueda a la distancia a través de las diversas plataformas de internet. Quedarse en casa por uno y por los demás.

Esta es nuestra tarea ahora. La misión más importante que tenemos: detener esta pandemia.

Es importante entender que el distanciamiento social es solo un distanciamiento físico. No implica distancia emocional. Podemos estar comunicados y en contacto con otros pero manteniendo y respetando siempre las pautas de distancia física que recomiendan los organismos de salud.

Y también tenemos que ponernos muy estrictos con los hábitos de higiene. Sabemos que la otra arma poderosa contra el coronavirus es nada más ni nada menos que el agua y el jabón. Lavarse las manos con frecuencia durante 1 minuto, de la manera indicada por los CDC. ¿Cuántas veces? Muchas. Todas las que pueda. Cada vez que va al baño, antes de comer, cada vez que vuelve de la calle, o que toca algo en algún lugar público. De no tener agua y jabón a mano hay que usar alcohol en gel u otro desinfectante adecuado.

Y desde ya, mantener limpios y desinfectados todos los espacios de la casa. Ser constante y cotidiano con la limpieza. Detallista. Cuidadoso. Desinfectar los picaportes, las barandas de las escaleras, todos los objetos que sean de uso frecuente como los controles remotos, los celulares y tablets, etc. Ayuda, y mucho.

Y un detalle más: no tocarse la cara. No se imaginan la cantidad de veces que uno se toca la cara con las manos sin lavar. Y eso es una gran oportunidad para el virus, ya que encuentra así el modo de meterse en nuestro organismo.

Resumiendo: los comportamientos tenemos que adoptar

  1. Distanciamiento social.
  2. Higiene.
  3. Responsabilidad social.
  4. Respetar y cumplir las normas de salud y de prevención.

No es fácil cambiar algunos comportamientos, pero hay que hacerlo. Sin enloquecer ni entrar en desesperación. Haciendo lo que hay que hacer. Y enseñando a los más chiquitos estas pautas de comportamiento que desde ahora todos y todas debemos adoptar.