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El síndrome de Houdini

A principios del  siglo 20 un joven de origen húngaro deslumbró al mundo con sus habilidades de ilusionista. Se trataba del gran mago Houdini, que en aquellos años comenzaba su carrera. Su fama sigue siendo reconocida aún hoy y su nombre quedará por siempre en las crónicas de las historia de la magia.

La familia de este joven dejó su país de origen e inmigró a Estados Unidos cuando él tenía 4 años. Desde muy chico el futuro mago se vio obligado a trabajar para ayudar a su familia. Utilizaba su tiempo libre para estudiar magia y poco a poco fue desarrollando el talento que hacia 1900 deslumbraría al mundo entero.

Lo que lo llevó a ser mundialmente conocido fue, sin duda, su capacidad para el escapismo. Una de sus famosas hazañas, que asombraba al público de la época, era la de zafarse de esposas, candados y cadenas con sorprendente facilidad.

Así, se suele considerar a Houdini el mejor escapista de todos los tiempos. Escapó de cuerdas, de cadenas, de camisas de fuerza y de esposas de todo tipo, de barriles, de cajas selladas, de baúles y bidones, de bolsas, sacos y ataúdes, de jaulas y habitaciones cerradas.

En uno de sus famosos números, colgado de los pies en edificios elevados, atado de pies y manos y apresado con una camisa de fuerza, lograba librarse ante el público de sus ataduras. Cuentan que en una de sus demostraciones más impresionantes logró salir, en menos de un minuto, de una caja sellada con acero y arrojada a las aguas del puerto de Nueva York.

En la actualidad su nombre es símbolo de la habilidad para escapar. Y de allí la designación del síndrome que hoy nos ocupa. Escapar es la palabra clave en este asunto.

De este modo, hoy en día, se empezó a utilizar el nombre de Síndrome de Houdini a la tendencia a escapar de los compromisos emocionales. También llamados escapistas sentimentales, las personas con esta tendencia evitan y huyen de las situaciones emocionales que los puedan involucrar. Se trata entonces de personas que no pueden tolerar el compromiso emocional y entonces, ¿qué hacen?: huyen.

Así como el gran mago Houdini huía de las ataduras y encierros, estas personas huyen de los compromisos afectivos que para ellos se vuelven como encierros.

El psicólogo y escritor Pablo Palmero, autor de este concepto, en su libro “Los pilares del amor” detalla y desarrolla las características de esta tendencia. Explica que la principal característica del houdinismo es la dificultad para mantener relaciones sanas y duraderas, ya sea de amistad o amorosas.

También define este autor que el Síndrome de Houdini es la tendencia a evitar sistemáticamente cualquier tipo de relación sentimental, ya sea por miedo a perder su libertad, ser sometido o a inseguridades sin sentido.

Escapar sería entonces la respuesta ante cualquier atisbo de intimidad emocional. Claro está hay muchos modos de escapar. La más evidente es escapar físicamente. Es decir, desaparecer sin dejar rastros. Otra forma de escape es a través del plano anímico. En este tipo de huida la persona sigue allí físicamente, pero el trato se vuelve cada vez más frío y distante. Puede llegar a un punto en el que ya no quedan indicios de lo que era la relación. La distancia se vuelve tan grande que las personas se convierten en extrañas y la relación se va vaciando de sentido.

Existe aún, nos dice el autor, otra forma de escapismo que suele pasar desapercibido. Se trata de un modo de escapar a la intimidad que usan muchas personas. Estos individuos tienen una vida social normal, con buenas relaciones laborales y sociales, pero no comparten su vida privada con nadie. De este modo, ninguna persona llega a conocerlos realmente.

Dice Pablo Palmero: “el houdinismo no es una enfermedad sino una cuestión de grados. El motivo: En mayor o menor grado, todos hemos sufrido heridas que nos mantienen recelosos y desconfiados frente a los demás”.
Pero no todos escapan de la misma manera. Esto se debe a que cada persona tiene una personalidad única y el síndrome de Houdini también tienen un estilo propio.

Algunos de los escapes más frecuentes son los siguientes:

  • Los extremadamente tímidos que utilizan su timidez como coraza.
  • Los que viven buscando defectos en los demás que invaliden sus sentimientos.
  • Los que intelectualizan y provocan discusiones y conflictos constantemente.
  • Los que erotizan todo, ponen el deseo en primer lugar y dejan el cariño en último plano.
  • Los sumisos, que ceden ante los demás para no mostrar lo que realmente quieren.
  • Los cómicos, que tapan los sentimientos con el humor.

Entonces lo que nos queda por preguntar es: ¿conoce a algún escapista?