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COVID-19 amplía la brecha al acceso a la salud de trabajadores agrícolas de Carolina del Norte

Raleigh.-  Las comunidades rurales de Carolina del Norte cada vez ven más limitado el acceso a los servicios de atención médica. Setenta de los ochenta condados rurales del estado se consideran desiertos médicos debido a la falta de atención primaria disponible para sus residentes.

En medio de la pandemia por coronavirus y a punto de iniciar la temporada de cosechas, la falta de acceso a la atención sanitaria podría poner en riesgo a miles de trabajadores agrícolas, muchos de ellos indocumentados, a sus familias y la os temporales que llegan con el programa de visas H2A, un grupo considerado esencial por los gobiernos federal y estatal, a la vez que es especialmente susceptible de contagiarse por las condiciones en las que viven y trabajan.

“Estamos especialmente preocupados por los trabajadores agrícolas inmigrantes porque viven en los campos confinados en grupos. Mucho de lo que se está aconsejando para evitar el riesgo, como practicar el distanciamiento social, es casi imposible en los campos. Los trabajadores duermen juntos, comparten baños, cocinas y se trasladan en grupos a las zonas de trabajo”, explicó en entrevista a Qué Pasa, Elizabeth Freeman, directora del Programa de Salud para Trabajadores Agrícolas de Carolina del Norte, Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS). “Si hay un trabajador que viene con COVID-19, el virus se propagará rápidamente a otros trabajadores”, añadió.

Al mismo tiempo, Freeman reconoce que “bajo circunstancias normales, los trabajadores del campo experimentan barreras significativas a la hora de acceder a los servicios de atención sanitaria”, una brecha que se ampliaría durante la pandemia y aumentaría la vulnerabilidad de este grupo.

 

Piden cobertura de salud universal

Un informe publicado recientemente por la organización sin fines de lucro, Piedmont Rising,  dedicada a la lucha por una atención médica más asequible y accesible en Carolina del Norte, señalaba que este estado ha experimentado tantos cierres de hospitales rurales como cualquier otro del país. Solo Texas, Tennessee y Georgia han tenido más hospitales rurales cerrados en los últimos 10 años. Todos, incluido Carolina del Norte, son estados que han rechazado la expansión de Medicaid.

“La atención a la salud en Carolina del Norte está desproporcionadamente afectada por las decisiones políticas tomadas por nuestros líderes, como no expandir Medicaid, amenazar con suspender Medicare o no asumir los altos costos de los medicamentos”, dijo Casey Wilkinson, director ejecutivo de Piedmont Rising, a este semanario.

Wilkinson cree que hay cosas que se pueden hacer a nivel estatal y federal para mitigar la propagación del COVID-19 en los campos, como expandir Medicaid, mantener abiertos los hospitales y asegurar que haya lugares donde los jornaleros puedan obtener el tratamiento que necesitan.

Precisamente, un colectivo que agrupa a 158 organizaciones, líderes empresariales y asociaciones locales pidieron al gobernador Roy Cooper, al presidente del Senado de Carolina del Norte, Phil Berger y al de la Cámara de Representantes, Tim Moore, a través de una carta enviada el 19 de marzo, tomar acciones legislativas para “cerrar la brecha de cobertura y aumentar el acceso al seguro médico en interés de la salud, seguridad y bienestar económico” de los residentes de Carolina del Norte.

Entre otros trabajadores esenciales, el documento señala que aquellos dedicados a la agricultura “no solo corren un mayor riesgo de infección debido a un entorno de alto contacto, sino que su riesgo de transmitir el virus involuntariamente a otros es alto, ya que no tienen seguro y no pueden acceder a cuidados críticos y tratamientos que abordan complicaciones y síntomas si se está infectado (...). Ampliar el seguro de salud ayudaría no solo a estas personas, sino que tendría un efecto dominó positivo para las familias, las comunidades y todo nuestro estado”.

Para este colectivo, garantizar la cobertura médica universal en medio de la pandemia ayudaría a que el sistema de salud no colapse y que alrededor de 500.000 beneficiarios accedan al tratamiento para contener y mitigar los efectos del coronavirus.  

A la falta de cobertura médica se suma el hecho que los trabajadores agrícolas dependen de su ranchero para acceder a atención de salud básica, de acuerdo con Janet Tapia, de la organización Proyecto Trabajadores del Campo NC.

“Hay algunos rancheros que en circunstancia fuera del coronavirus ni se ocupan de llevarlos a emergencias o a las clínicas, entonces están en una gran desventaja con relación a la población que ya vive aquí (zonas rurales)”, indicó.

Tapia confía que los rancheros tengan a estas alturas un plan de acción.

“A este punto los ranchero tienen muchísima información sobre el coronavirus y sus consecuencias. Estoy asumiendo que algunos patrones ya tienen un plan de acción y van a tener que cooperar para atender al trabajador y, no nada más dejarlos a su suerte como en otras situaciones”. señaló Tapia. “Si el ranchero no coopera entonces vamos a llamar al 911 o al Departamento de Salud, que debe saber responder a la necesidad de un trabajador del campo”.

Piden acción del Gobernador

El NCDHHS ha emitido una serie de recomendaciones y recursos para los rancheros y empleadores del campo con el fin de proteger la salud y la seguridad de los trabajadores agrícolas y sus familias. Por ejemplo, recomiendan colocar las camas lo más separadas posible para mantener la distancia, trasladar a los trabajadores al campo por grupos o tener espacios de aislamiento en caso de que algún jornalero presente síntomas.

Pero según Freeman, lo que más va a ayudar para evitar la propagación del virus “es saber si un trabajador tiene los síntomas del virus lo antes posible. Animarles a comunicarlo a los agentes comunitarios de salud o a los patrones, y que ellos lo comuniquen al departamento de salud para que este pueda proceder a evaluar las necesidades del trabajador y ponerlo en contacto con los servicios sanitarios”.

Por su parte, Tapia considera que estas recomendaciones deberían traducirse en una orden ejecutiva, la cual defina las obligaciones de los rancheros para asegurar el bienestar de sus trabajadores sin importar el estatus legal, y una rápida acción en caso de presentarse casos de coronavirus.

Pese a que hace dos semanas una coalición de 20 organizaciones parte de NC Farmworker Advocacy Network (FAN) envió una carta al gobernador Roy Cooper pidiendo una acción ejecutiva para proteger a los trabajadores agrícolas, el mandatario de Carolina del Norte no ha respondido ni se ha pronunciado públicamente al respecto.

Un sistema de salud a prueba

El último reporte del Departamento indica que la curva de contagios del coronavirus seguía creciendo. Al 13 de abril  había 4,658 casos de contagio y 96 muertes en 92 de 100 condados.

Carolina del Norte, según el NCDHHS, cuenta con 15,031 camas de hospital de las cuales 6,497 están ocupadas. De las 3,223 camas en cuidados intensivos (UCI), hasta el momento 753 están en uso.  Si estas cifras se trasladan al ámbito rural, el panorama empeora. Por ejemplo, los condados de Chatham y Chowan tienen un total de 4 camas cada uno en las UCI de sus hospitales, según datos de Kaiser Health News.

Otro dato preocupante que muestra el informe publicado por la organización Piedmont Rising es que, entre 2014 y 2016, un total de 42 hospitales rurales cerraron sus puertas y casi la totalidad no fueron reemplazados por nuevos centros de atención. En ese mismo periodo, solo 3 hospitales rurales se inauguraron.

Estrategias para hacer frente al coronavirus

Debido a que el coronavirus ha limitado su labor de alcance en salud para los trabajadores agrícolas de los condados Wake, Harnett, Wayne, Johnston, Duplin y Sampson, el Proyecto Trabajadores del Campo NC ha ideado una serie de estrategias para seguir cumpliendo con esa misión.

De acuerdo con Tapia, la organización entregará medicamentos en las puertas de las casas de los trabajadores temporales y estacionacionarios que sufran de enfermedades crónicas. Ante un caso de coronavirus en algún campo, se pondrán en contacto con el NCDHHS para que se encargue de las pruebas y darán alcance a los trabajadores mediante herramientas como las redes sociales.

Además, en sus encuestas rutinarias a los temporales, incluirán preguntas sobre su estado de salud con relación al COVID-19 y buscarán la forma de que sean atendidos remotamente por un médico.

Tapia considera que las autoridades de Carolina del Norte deben prestar particular atención a los trabajadores agrícolas.

Uno de los mayores miedos del NCDHHS, según dijo Freeman a Qué Pasa, “es que, desafortunadamente, es inevitable que algunos trabajadores se enfermen. Todo lo que podemos hacer es estar lo más preparados posible, identificar la necesidad lo antes posible y responder tan rápido como podamos para evitar que los trabajadores enfermen”.

Este temor podría ser una realidad si se confirma la información de ToxicFree sobre el primer caso de coronavirus en un trabajador del campo.

Policy Watch indicó el martes que el diagnóstico positivo lo arrojó la clínica de Salud Commwell con sede en Dunn y oficinas en todo la zona este de Carolina del Norte.

Lior Vered, defensor de políticas de ToxicFree NC indicó que el trabajador se encuentra en cuarentena y hay otros casos sospechosos, pendientes de resultados de las pruebas.

"Necesitamos una respuesta a nivel estatal para ayudar a los agricultores, trabajadores y productores", dijo Vered a Policy Watch. "La realidad es que los productores no tienen los medios para implementar las medidas necesarias. Esto ya no es teórico; es un problema práctico".

 

 

 

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