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¿El color transforma una vivienda?

El efecto del color sobre las emociones es evidente, pero a todos no nos conmueven ni alteran los mismos tonos en la misma medida.

La relación con el color ha cambiado a lo largo del tiempo, según Riccardo Falcinelli, uno de los diseñadores gráficos italianos de mayor prestigio, que ha realizado un estudio sobre el color y su influencia a lo largo del tiempo.

 “El color se construye en la infancia y la afinidad y el gusto nunca es por uno en concreto, varía con el paso del tiempo y no está limitado en cantidad”, apunta Falcinelli autor del libro “Cromorama”.

Falcinelli ha publicado un estudio que analiza, a través de la visión de filósofos, tintoreros, biólogos, artistas, físicos o astrólogos, el color, su importancia y su evolución a lo largo del tiempo.

 

ARMONÍA DEL COLOR

Buscar la armonía en el hogar a través del color no siempre es fácil, porque “la armonía del color no existe, es un concepto de temperatura cultural y para cada país es diferente, dependiendo, además, del momento histórico. Está sujeta a cambios constantes, como la moda”, asevera Riccardo Falcinelli.

“El blanco es el color más usado para pintar una casa, en todas su variantes”, dice el autor de Cromorama, que cita el blanco roto o el hielo.

 “En multitud de ocasiones escuchamos nomenclaturas de colores que ni conocemos: amarillo cadmio, azul ultramar, tierra de Siena y, a veces, nos cuesta encontrar diferencias entre ello. De ahí, que en muchas ocasiones tardemos en decidir qué color elegimos para pintar nuestras paredes”, asevera el experto.

 

EL COLOR UNIDO AL CONTEXTO

Falcinelli señala que la sensación que nos produce un color está unida al contexto y nunca al color en sí mismo.

De ahí que señale que “afirmar que el rojo es excitantes es una generalización muy vasta y falta de sentido. El color es siempre el color de algo. En este caso, por ejemplo, de la sangre. De ahí que las salas de operaciones estén pintadas en verde o azul”, indica.

También apunta que la idea de que unos colores son más relajantes que otros se encuentra documentada en la antigüedad. “Galeno lo mencionaba y Basilio de Cesare, en el siglo IV, ya consideraba que azules y verdes son colores tranquilizantes”, asevera.

Según un estudio reciente, “una habitación azul fomentaría nuestra creatividad, pero es algo discutible. ¿Estar rodeados de azul haría que aumentara nuestra producción? Creo que no se trata de cantidad sino de calidad”, dice el diseñador gráfico.

También agrega que “un color impuesto no nos hace más originales. La única habitación realmente creativa es aquella cuyo color elegimos nosotros”, reseña con ahínco.

 

CAMBIAR LA VISIÓN DEL MUNDO

El diseñador gráfico dice  que el  color transforma nuestra visión sobre el mundo, sobre todo, porque estamos en una era digital “que está pegada a la tecnología. Vemos el mundo a través del teléfono, de la tablet o de la televisión, siempre hay un mediador, que nos ofrece un color más intenso, con filtros, un tono que no es real y que puede llevarnos a la frustración”, señala.

“Vemos imágenes de un póster o de algo que queremos comprar y, cuando estamos frente al objeto real, nos decepciona porque no tenemos la versión que se nos trasladó a través de la fotografía, no tienen la intensidad de color que vimos en un principio”, apunta el especialista.

“Creo que muchos diseñadores de moda, de distintas disciplinas, proyectan su creación, el diseño, pensando en cómo se verá a través del móvil para conseguir que funcione”, dice este ilustrador que con cierta ironía.
Asimismo desvela que, cuando debe crear la portada de un libro, piensa: “Si funciona en Amazon -visualizando la página en una pantalla-, funcionará el libro”.

Falcinelli advierte que el color es una actitud. “Vivimos en un mundo dominado por la publicidad. Es la sociedad de la imagen y de la comunicación, pero la mayor parte de la gente no sabe cómo funcionan esos mensajes, que llegan a condicionar el comportamiento de las personas”, sugiere.

“Los colores suaves se relacionan, en el caso de la comida, con una alimentación sana, natural, bio; mientras que todo aquello que al cuerpo le gusta, aunque no le beneficie, que está lleno de químicos, como el chocolate, los fritos o precocinados, se les dispone siempre en envases con colores muy vivos”, señala Falcinelli, una lección de cómo la imagen determina nuestra actitud.